Investigación sobre redes sociales y herramientas 2.0

Inteligencia Colectiva, la humanidad emergiendo en el ciberespacio

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Reseña y  apuntes, por Alejandro Zamponi

Una inteligencia colectiva sólo puede tener lugar si diversas inteligencias individuales convergen en un mismo espacio; la idea es bastante intuitiva. Sin embargo, el concepto desarrollado por Pierre Lévy en Inteligencia Colectiva, la humanidad emergiendo en el ciberespacio, va mucho más allá de esa observación. Publicada en 1997, cuando Internet se perfilaba como ese lugar de encuentro, la obra anticipa varias de las características que encontraremos consagradas en la Web 2.0 (Wikipedia, Youtube, Blogspot, Facebook, Twitter), al mismo tiempo que postula, un mundo radicalmente diferente al nuestro. Aquí reseñaremos aquellos conceptos incluídos en la obra que fomentan la reflexión acerca de la real potencia transformadora de Internet y su idiosincrasia como medio.

En primer lugar, el contexto. El lector es situado en un mundo movedizo. Ya en el prólogo, Pierre Lévy propone la idea de que todas las civilizaciones se volvieron nómadas. Pero no porque ellas se muevan, sino porque el mundo lo hace. Las transformaciones aceleradas en los campos de telecomunicaciones, transporte, robótica, genética y nanotecnologías modifican el entorno hasta hacerlo irreconocible.

Una vez instalada la idea de que el conocimiento es el motor de las transformaciones, el autor presenta la hipótesis principal de su ensayo: política, economía, ética y cultura, todo quedará subordinado a una Inteligencia de dimensiones planetarias, distribuida en el Ciberespacio o Espacio del conocimiento.

La argumentación de esa hipótesis corre por dos ejes complementarios. Por un lado, intentará mostrar la necesidad de que las identidades y los vínculos sociales se produzcan a través del conocimiento. Por otro, definirá la idiosincrasia de la Inteligencia Colectiva; o lo que es igual, la idiosincrasia del Ciberespacio.

Economía de la vinculación social en el ciberespacio

En el capítulo dos, Lévy presenta las razones por las que la economía del futuro giraría en torno a la producción de vínculo social. Las razones que da para ello son dos:

1) De acuerdo con la premisa de que “el flujo de conocimientos condiciona el flujo de capitales”, el pensador francés anticipa que la frontera entre la vida profesional y el desarrollo personal se diluirá, porque las empresas requerirán de sus empleados iniciativa y creatividad. Es decir que por una neesidad económica, las empresas acogerán y construirán subjetividades transversalmente, a partir de la vinculación social.

2) En el pasado reciente, las identidades sociales se construían a partir del trabajo asalariado, estable a lo largo de toda una vida. Además de que los procesos productivos y de servicios se automatizarán, se acentuará el proceso de deterritorialización que rompe vínculos sociales y genera exclusión. Los oficios continuarán disolviéndose, las comunidades continuarán pulverizándose y las regiones seguirán viéndose obligadas a modificarse. Según el autor esta urgencia social favorecerá la vinculación social a través del ciberespacio.

Lévy plantea además, que este proceso debe darse dentro de un marco de liberalismo ampliado. Aunque es bastante oscuro en este punto (le dedica sólo un párrafo), resulta interesante observar cómo en la actualidad, las empresas y los individuos, de manera autónoma, sin responder a ningún tipo de regulación, fomentan la producción de vínculos sociales a través del desarrollo de nuevas herramientas de comunicación. Día día, más individuos se adhieren libremente a distintas redes sociales, colaboran en la producción e intercambio de contenidos y utilizan una infinidad de servicios online. Las empresas, por su parte, ante la pérdida de audiencia de los medios tradicionales, vuelcan progresivamente sus recursos hacia las nuevas redes para intentar vender sus productos. O sea que en la actualidad puede observarse, la necesidad social y la necesidad económica de este crecimiento de la Web 2.0.

Espacios Antropológicos

La noción de “espacio antropológico” es fundamental en el esquema argumentativo de la obra. El autor lo define como un “sistema de proximidad (espacio) propio del mundo humano (antropológico) y por consiguiente, dependiente de las técnicas, de las significaciones, lenguaje, la cultura, las convenciones, las representaciones y las emociones humanas”. En este sentido, existen tres espacios: Tierra, Territorio y el espacio de las Mercancías; al que se sumaría el del Conocimiento o Ciberespacio.

La importancia de esta conceptualización viene dada, por un lado, por su capacidad para poner en perspectiva la evolución humana, pero sobre todo, por la posibilidad de definir la idiosincrasia del nuevo espacio, en contraposición con los anteriores.

En la primera parte, el autor asocia a cada espacio un tipo de tecnología determinado. Así, al Espacio de la Tierra le corresponden las “tecnologías arcaicas”, al Espacio del Territorio y al de las Mercancías, las “tecnologías molares” y al Espacio del conocimiento, las “tecnologías moleculares”. Respecto de las diferencias entre las dos últimas, el autor sostiene que “en oposición a las tecnologías “molares”, que toman las cosas al por mayor, en masa, a ciegas, las tecnologías “moleculares” reducen el despilfarro y los desperdicios al mínimo pues son ultra-rápidas, muy precisas y actúan a escala de las microestructuras de sus objetos”.

Estas definiciones son sumamente importantes. Basta tener en cuenta la reflexión nunca del todo bien ponderada de Marshall McLuhan que postula que “el medio es el mensaje” para notarlo. Precisamente, Lévy describirá el funcionamiento del ciberespacio (de la Web 2.0) a la manera de las moléculas: la construcción del saber y de la política será de abajo-arriba, mientras que las jerarquías serán transversales.

Idiosincrasia de los Espacios

Según Lévy cada Espacio encontró formas propias para manipular las especies vivientes y la materia, e ideó medios de comunicación y formas de regulación social originales. Al final del capítulo tres hay una tabla que sintetiza el análisis. Repasemos los medios de comunicación y formas de regulación social asociados a cada Espacio.

Medios

Existen tres tipos de medios: Somáticos, Mediáticos y Numéricos, a los que corresponde un tipo de tecnología. Los somáticos utilizan tecnologías arcaicas y su expresión es oral. Los mensajes expresados por este medio tienen la cualidad de ser adaptables al contexto y por lo tanto son eficaces pero limitados. Los medios mediáticos tienen un gran alcance, pero a cambio deben fijar sus mensajes y pierden efectividad de acuerdo al contexto. Finalmente, los medios numéricos utilizan técnicas moleculares y se caracterizan por “tener la sensibilidad de los medios somáticos y el poder de alcance y grabación de los medios mediáticos”. ¿De dónde viene esta capacidad de adaptación sutil al contexto? Del “control total de la microestructura del mensaje”. Lo numérico fabrica sus mensajes bit por bit. “Conserve el timbre de esta voz o de este instrumento, pero hágale tocar otra melodía. Acelere el ritmo del fragmento sin descender hacia los agudos. Transforme el color de esta flor en todas las imágenes del film. Aumente en 128% la talla del objeto conservando su forma…”

Regulación social

Se pueden distinguir tres grandes variedades de tecnologías políticas. Las familias, clanes y tribus son grupos orgánicos. Los Estados, las instituciones, las empresas, las religiones, son grupos trascendentes y molares. Los grupos autoorganizados y moleculares son grandes comunidades deterritorializadas que realizan el ideal de la democracia en tiempo real.

Según el autor, los grupos orgánicos son los que dieron lugar a los ejemplos más durables de democracia directa. Sus miembros se conocen entre sí y obedecen reglas, siguen tradiciones o respetan códigos. Los principios organizadores no están fijados sino que son llevados en conjunto. Las acciones de cada miembro repercuten sobre el resto del grupo, de manera que todos saben más o menos lo que hacen en conjunto.

En los grupos trascendentes recurren a líderes o jefes que unifican y polarizan a las multitudes. Utilizan tecnología molar como único medio para satisfacer las necesidades de gestión de las masas humanas. En vista de esto, las personas no son tratadas por lo que son, sino por la pertenencia a determinada categoría y resultan intercambiables. Se desperdician las inteligencias y habilidades individuales.

En las tecnologías moleculares, en cambio, los grupos son considerados como inteligencias colectivas que elaboran o reelaboran sus proyectos y sus recursos, afinan sus habilidades y persiguen el enriquecimiento de sus cualidades. Los cambios se dan en tiempo real, sin desperdicio. Aquí “se saca provecho de cada acto humano y se valora cada cualidad”. “Tal y como los mensajes (numéricos) del ciberespacio interactúan y se interpelan de un extremo al otro de un plano liso deterritorializado, los miembros de los colectivos moleculares comunican transversalmente, recíprocamente, sin pasar por la vía jerárquica”.

Democracia en tiempo real

De acuerdo con el ideal de que la democracia no es la elección de representantes, sino la mayor participación del pueblo en la vida de la comunidad, y de acuerdo, también, con que las innovaciones tecnológicas permiten modos de participación nunca antes visto, Lévy propone la “democracia en tiempo real”. Así, mediante una “política molecular”, las masas podrían devenir inteligentes y relevar a los sistemas de gobiernos contemporáneos de la resolución de “problemas variados e interconectados en un espacio mundializado” que no pueden resolver.

La imagen que utiliza el historiador, sociólogo y filósofo francés para representar la idea de participación política en el seno de una Inteligencia Colectiva es la de un coro polifónico improvisado. En este esquema, la escucha da nacimiento al vínculo social. Los integrantes deben en primer lugar escuchar, luego cantar de manera diferente y por último, intentar que su canto enriquezca la creación del conjunto.

En la actualidad, la Web 2.0 está muy lejos de posibilitar una democracia directa. En Estados Unidos por ejemplo –el país que creó y lidera el desarrollo de Internet- Barack Obama consiguió ganar una elección presidencial gracias al uso de las redes sociales (entre otras razones); sin embargo, esas redes resultan insuficientes a la hora de garantizar la participación política en la toma de decisiones de la población. Sin mencionar, que la popularidad de Obama va en descenso. En China, candidata a potencia mundial, la situación política es aún más grave: no sólo no hay participación política directa en la toma de decisiones, sino que está censurado el debate y la libre circulación de información.

Y sin embargo, a pesar de las actuales limitaciones, es posible identificar en la Web 2.0 no sólo la potencia de un cambio, sino también algunas tendencias. En la Argentina, por ejemplo, mientras “los medios continúan anunciando las catástrofes y difundiendo las imágenes del poder”, las herramientas posmediáticas, esta “red de comunicación molecular sobre las prácticas positivas, los recursos, los proyectos, los conocimientos y las ideas” crece día a día.

Blogósfera peronista

La blogósfera peronista es uno de los mejores ejemplos: creció como respuesta a la acción deterritorializante de los medios masivos de comunicación en el conflicto por “la 125” entre el Gobierno Nacional y las entidades agrarias. Miles de personas desengañadas del velo informativo promovido por los grupos monopólicos, buscaron informarse en Internet. Los pocos blogs políticos oficialistas que existían recibieron progresivamente más visitas y también progresivamente, se abrieron nuevos blogs. El factor que posibilitó la formación de una red articulada fue la interacción entre los autores, que se convertían en lectores de otros blogs y linkeaban algunos posteos que les resultaban interesantes. Los lectores empezaron a compartir una red de espacios en los que reconocían además de a los autores, a otros lectores con los que entablaban diálogos cruzados, vivos. De blog en blog, de posteo en posteo. Finalmente crearon un blog luzdealmacen que articula a más de doscientos de ellos. Este crecimiento está asociado a que muchos individuos pudieron encontrar por medio de Internet, un lugar de encuentro que si bien no llega a ser de pertenencia, al menos brinda contención. Y de hecho, tiene un correlato material: los autores y algunos lectores, ya se reunieron en varias ocasiones.

Una acusación grave es que crecieron porque están financiados. Puede ser que estén financiados: los usuarios dedican todas sus energías a actualizarlos, pero eso no le resta nada al fenómeno y aún cuando el kirchnerismo deje de estar en el gobierno, es muy posible que blogs sigan creciendo.

Otra experiencia interesante es la de “Convocados x el proyecto nacional y popular” en Facebook. Tuvieron la iniciativa de organizar una fiesta llamada “Crisfields”: “Cris” por Cristina Fernández de Kirchner y “fields” en referencia a la fiesta electrónica Creamfields. Aquí sí surge como un lugar de pertenencia para aquellas personas interesadas en apoyar al proyecto popular, pero que no están insertadas en estructuras de militancia o participación política. La primera fiesta juntó a ochenta personas y fue cubierta por el portal de lapoliticaonline y el programa radial de la periodista Sandra Russo. Para la segunda, hay confirmadas más de quinientas personas.

Metáfora de coro polifónico improvisado aplicada más allá de la política

Un ejemplo infalible de construcción colectiva es Wikipedia. En este sentido, el conocimiento ya no es producido por individuos que se paran sobre los hombros de gigantes, sino que el conocimiento es un gigante construido a partir de aportes individuales.

Una referencia compleja son los blogs y los grupos de Facebook: potencialmente permiten el surgimiento de una conversación “polifónica”, pero en general quedan sólo en potencia, por dos motivos. 1) Desde un enfoque técnico, aún deben desarrollarse “las capacidades de cálculo” y “visualización sintética” que señala el autor. Los posteos con más de trescientos deben dejar de ser innavegables.

2) Los usuarios no “escuchan” al resto de los usuarios. En algunos casos, aunque tuvieran la disposición de hacerlo, no podrían por la poca navegabilidad. Pero en general, y esto es más grave, muchos usuarios aún no han descubierto la posibilidad de dialogar. Al parecer escriben su comentario sólo para que lo lea el autor del posteo. Así, de trescientos comentarios, la mitad repiten tan sólo dos o tres ideas y casi ninguno aporta información valiosa. En general, los acotados intercambios que se dan entre los usuarios son agraviantes.

Sin embargo, como dijimos, el caso de los blogs no es negativo sino complejo. A diferencia de los medios on line completamente despersonalizados, algunos blogs llegan a formar parte de verdaderas comunidades, gracias a la activa moderación de los autores.

De la Trascendencia a la Inmanencia

En el capítulo cinco, Lévy define al ciberespacio como poseedor de una libertad divina; la argumentación es una readaptación de los desarrollos de teósofos persas y judíos: sostiene que el intelecto colectivo es causa formal de sí mismo, causa eficiente y causa final. Lo más importante, básicamente, es que el ciberespacio es inmanente. Se construye a sí mismo.

Arquitectura

Según Lévy “la arquitectura del ciberespacio está llamada a ser una de las arte mayores del siglo XXI”. Esto tiene que ver con que 1) La Inteligencia Colectiva gobernará todos los procesos humanos y con que 2) La condición elemental para cualquier Inteligencia Colectiva es que exista un lugar de encuentro. En este sentido, las características del soporte virtual –su arquitectura- determinarán su dinámica. El capítulo seis está enteramente dedicado a este tema.

Las limitaciones y los avances de Internet están directamente relacionados con sus soportes: hasta que no fueron creados Youtube, Wikipedia, Blogspot, Facebook, Twitter, Digg, Feevy, no tenía sentido hablar de Inteligencia Colectiva. La Web 1.0 era increíblemente rica: ofrecía acceso a todos los diarios del mundo, a sitios de organismos estatales, privados, empresas, asociaciones, incluso podían enviarse mails y chatear, pero sin embargo, no contenía ningún tipo de interconexión grupal y transversal.

Ahora bien, así como hay intereses económicos y sociales en desarrollar soportes que creen vínculos sociales, también hay intereses económicos y políticos divergentes. El autor señala al respecto: “El ciberespacio podría también anunciar, ya encarna a veces, el porvenir terrible o inhumano que nos es presentado en algunos novelas de ciencia ficción: registro de las personas, tratamientos de datos deslocalizados, poderes anónimos, imperios tecnofinancieros implacables, implosiones sociales, desaparición de memorias…”.

Visto esto, el proyecto arquitectónico del ciberespacio consistirá sobre todo en “generar modos originales de creación, de navegación en el conocimiento y de relación social”. La idea de Inteligencia Colectiva desarrollada por Lévy tiene que ver más con la dimensión social que con los nuevos soportes. En ese sentido, ve a la Inteligencia Artificial, como medios, no como fines.

De acuerdo con la idea de nomadismo, Lévy expresa que la arquitectura deberá ser “líquida”. Resume su implementación  de acuerdo a tres proposiciones interdependientes:

1) Inversión de la figura dibujada por los medios masivos: los mensajes girarán alrededor de los usuarios que aparecerán situados en el centro. Un buen ejemplo es Googlereader.

2) Autores y lectores, productores y espectadores se enturbian en un continuum dinámico de colaboración y ya no tiene sentido la noción de derechos de autor. Wikipedia, Flickr, Mozilla siguen ese criterio. Pero además, Lévy se adelantó en este punto a Lawrence Lessig y su concepto de Creative Commons (CC).

Esta es la dimensión de Internet más resistida actualmente por los grupos molares y se evidencia en una batalla legal. Discográficas, Editoriales, Medios y otros, se resisten a que sus conocimientos sean compartidos gratuitamente por la humanidad. El gobierno brasileño es el primero del mundo en fomentar la Inteligencia Colectiva. Actualmente propuso una reforma de su ley en ese sentido. La justificación del ministro brasileño responsable: “Nuestro copyright es antiguo y cerrado. Claro que queremos defender los derechos de autor, porque no es sólo una cuestión moral, sino también económica, pero sí vemos Internet como un derecho básico; como la luz y el agua. Nuestra intención es debatir, sin prisa, pero aprobar una ley que dé acceso a todos los brasileños y se permita la copia privada”.

3) Dado que toda representación podrá ser objeto de muestreo, de mezcla, de reempleo, la creatividad se desplazará de los mensajes hacia los dispositivos, los procesos y los lenguajes. Los artistas serán los arquitectos de nuevos soportes y no tanto los usuarios.

Instrumentos de navegación

El cinemapa es un soporte que aún no existe, pero que es posible desarrollar. Su incorporación a la Web 2.0 representaría un incremento de la Inteligencia Colectiva: precisamente, se trata de un instrumento de orientación, localización y navegación.

El concepto fue desarrollado por Lévy y Michel Authier: “La organización topológica de este espacio expresa la variedad de vínculos o relaciones que los objetos o los actores del universo informacional mantienen unos con otros. Cada objeto o grupo de objetos del universo establecido puede ser visualizado en el cinemapa. Se pude medir proximidades entre estos objetos, entre tal objeto y tal atributo que aún no posee, etcétera”. Entonces, aunque “no está normado por promedios o distribuciones estadísticas a la manera mercantil”, el cinemapa se caracteriza por realizar mediciones en tiempo real de cualidades y cantidades.

El autor definió este concepto de cinemapa, enmarcado en el análisis de los instrumentos de navegación de cada Espacio antropológico. Así en la Tierra, era el relato, los portolanos y los algoritmos; en el Territorio, los sistemas de proyecciones y en el espacio de las Mercancías, las estadísticas y probabilidades.

Además de lo que ya referimos acerca del concepto de cinemapa, el autor ofrece más detalles en seis párrafos, pero son bastante abstractos. La idea general es que “utilizando un cinemapa, un grupo humano se constituye, precisamente, en intelecto colectivo. Recíprocamente, el cinemapa es una realidad virtual, un ciberespacio engendrado por las actividades exploratorias de un intelecto colectivo dentro de un universo informacional”.

Limitaciones de navegación actuales

Veamos el ejemplo del grupo de Facebook que tiene el programa televisivo 678. Tiene más de treinta y cinco mil miembros y llegó a crecer a una tasa de mil por día. A diferencia de otros grupos más numerosos, este se caracteriza por el apasionamiento de sus usuarios: no debe existir ningún otro grupo tan participativo; en su “muro” es publicado aproximadamente un comentario por minuto. Y sin embargo sus posibilidades cualitativas de crecimiento están estancadas por la desidia de los administradores y por la ausencia del cinemapa. Respecto a la desidia de los administradores del grupo 678, su subestimación de estos canales moleculares puede observarse en que la poca información que ofrecen está desactualizada desde hace meses.

De un modo muy patente, el grupo es innavegable. Es técnicamente posible visualizar uno por uno a los más de treinta y cinco mil usuarios, pero habría que hacerlo de diez en diez. En la práctica la idea es ridícula. Ahora, está claro por la forma en que se sumaron los usuarios, que se trata de un grupo muy heterogéneo. Más allá de analizar si eso es una virtud o no, el grupo no podrá organizarse si no se conoce. Su desarrollo sería muy diferente si cada miembro supiera en tiempo real cómo está compuesto el grupo, cuáles son los rangos de edad, los niveles educativos, las pertenencias sociales, las ubicaciones geográficas, cuáles son los otros grupos en común con el resto de los miembros. Toda esa información está disponible: la tiene facebook (un estudio sostiene que un elevado porcentaje de la información ofrecida por los usuarios es verdadera, quizás un ochenta por ciento). Es necesario, entonces, desarrollar herramientas que procesen esa información en tiempo real y la ofrezcan de una manera fácilmente visualizable. (Resulta difícil pensar en este caso al cinemapa como algo distinto a la distribución estadística, a la medición y presentación de la información).

Por otro lado, con una cantidad tan abrumadora de comentarios, es imposible escucharse. Una propuesta o comentario tapa al anterior y lo sumerge en el olvido. Si cualquier usuario quisiera ver qué comentó tal persona no puede hacerlo, si quisiera retroceder un mes atrás para ver qué comentaba el grupo, tampoco. Aunque hiciera quinientas veces click sobre “ver publicaciones anteriores” no retrocedería más que un par de días.

Este grupo creció, porque los miembros encuentran un lugar en el que compartir sus sentimientos e ideologías, precisamente en respuesta al fenómeno deterritorializador de los medios masivos de comunicación. Es cierto que 678 es un programa televisivo, pero esto no disminuye en nada la observación precedente, tan sólo la complejiza.

Algunos usuarios han propuesto asistir a marchas en diversas oportunidades. Eso resulta ridículo frente a las perspectivas de una inteligencia colectiva, pero hasta que no se desarrollen los cinemapas, parece ser una de las pocas estrategias para aprovechar estos nuevos espacios de encuentro.

Otra cosa interesante para observar es cómo algunos usuarios participan diariamente y regulan el intercambio. De a poco, se ponen de acuerdo en ignorar los comentarios agresivos y construyen una comunidad.

El que los que participan utilicen sus nombres y apellidos también influye positivamente en la dinámica. Curiosamente, Lévy sostuvo que habría que “tomar todas las precauciones para proteger el anonimato de las identidades políticas”.

Cosmopedia

Es el soporte en el que se generan y almacenan los conocimientos. Ya no se trata ni de relatos orales, ni libros, ni bibliotecas. El conocimiento en el ciberespacio es “un espacio multidimensional de representaciones dinámicas e interactivas”. Es decir que contendrá imágenes fijas, animadas, sonido, simulaciones interactivas, mapas interactivos, sistemas expertos, ideografías dinámicas, realidades virtuales. “La cosmopedia contiene tantas semióticas y tipos de representaciones como puedan encontrarse en el mundo”.

En la actualidad, puede observarse cómo la Web 2.0 afecta a los modos cognoscitivos tradicionales. Cuando decimos afecta los modos cognoscitivos, decimos lo mismo que Lévy con su Cosmopedia: el libro, las bibliotecas, dejan de ser el medio principal por el cual se adquiere y produce conocimientos. Como consecuencia, la forma de pensar de los individuos se modifica progresivamente. Hay una nota del periodista Nicholas Carr que resulta interesante en este sentido. Se titula “¿Está Google estupidizándonos?” y tuvo una amplia repercusión a nivel mundial: el sitio Edge.org que nuclea a cientos de académicos, que además son usuarios de la red, retomó la pregunta. La respuesta es que efectivamente algo está cambiando en nuestra manera de pensar.

Identidad

Lévy postula que el desarrollo del ciberespacio incorporaría una nueva dimensión a las identidades individuales. Además de ser reconocido por un nombre, una profesión, por sus bienes o salario, el hombre sería identificado por su posición dentro del Espacio del conocimiento. Desde esta perspectiva el hombre es “un cerebro que entra en contacto y se acomoda con otros cerebros, con sistemas de signos, de lenguas y tecnologías intelectuales”. Entonces, tenemos que de acuerdo a su participación en diversas comunidades pensantes, el hombre incorpora una identidad múltiple y heterogénea, en constante devenir.

Este aspecto es interesante para tener en cuenta. Ya en la Web 2.0 puede observarse que las identidades virtuales de los individuos pueden ser tanto más importantes que las reales, a la hora de interactuar con ellos en la red. No importa cómo se llama, sino qué calificaciones le fueron asignadas por otros usuarios. No importa dónde vive sino de qué otros grupos forma parte, quiénes son sus “amigos”.

Signos

Habíamos dicho que el Ciberespacio utilizaba tecnologías moleculares y que por ello sus mensajes podían adaptarse a cada contexto y representar objetos a voluntad. En este sentido, el signo está vivo y cargado de ser. Pero además, para el autor, el signo en el Espacio del Conocimiento debe hacerse sensible, tener una dimensión física: debe poderse “entrar en él, localizarse en él, encontrarse con otros, explorarlo, palparlo, modificarlo”.

El contraste con los signos del espacio de las Mercancías es importante para entender lo que dice a continuación. El signo de la Mercancía no puede representar significados, sólo trazarlos. Hay una perdida del sentido original que es reemplazada por el espectáculo. De esta manera, “si para el hombre sólo hay mundo en el elemento de la significación, al forjar sistemas de signos vivos, el intelecto colectivo rehace el mundo”.

Aquí está introducida la idea del ciberespacio como un regreso a esa dimensión olvidada propia del Espacio de la Tierra. La dimensión del cosmos.

Temporalidad

“Los colectivos inteligentes se arrogan un tiempo subjetivo porque su cronología no está referida a ningún espacio exterior, a ningún movimiento físico”, señala el autor en el capítulo once. Los colectivos inteligentes transforman el tiempo en espacio.

Objeto de conocimiento

“El colectivo inteligente no se analiza a él mismo para conocerse: se conoce porque vive y él solo se conoce viviendo”.

El agua en el centro de la disputa

En una amplia saga de ensayos que incluye títulos como “Modernidad Líquida”, “Miedo Líquido”, “Amor Líquido”, Zygmunt Bauman evoca sistemáticamente el comportamiento de los líquidos para describir las consecuencias que el proceso de deterritorialización inflije a las estructuras sociales, políticas y económicas de las sociedades contemporáneas. Conclusión: para quienes conocen su obra, los problemas más graves de la humanidad están asociados a ese elemento. Y si bien, el sociólogo poláco no llega a afirmar que todo pasado fue mejor, en contraste se desprende su gusto por la etapa anterior de los sólidos.

Para Pierre Lévy, en cambio, la solución a los desafíos que está enfrentando la humanidad consiste en acentuar el proceso: en que las sociedades se comporten cada vez más como los líquidos. Los individuos deben adquirir su libertad, para adaptarse un entorno vertiginoso. En esta visión, el agua –líquido por excelencia- recupera todo su valor.

La disputa tiene su fondo de ironía: el agua es el elemento del que habría surgido la vida en nuestro planeta por primera vez. ¿Será posible que esta vez como metáfora, de lugar a una forma de conciencia superior? En todo caso su valor simbólico y material se incrementará exponencialmente: el aumento de la población, de la contaminación, del gasto en procesos industriales y cultivos crecientes, harán del agua un elemento cada vez más codiciado y escaso.

Comentario

La observación de que el conocimiento es el capital más apreciado ha sido aceptada por una gran variedad de autores. Lo que nadie señaló aún es la verdadera paradoja que representa el hecho de que las sociedades contemporáneas esperen acceder a él –y lo hagan- gratuitamente, a través de Internet.

Esa paradoja está relacionada con la crisis de valores sobre la que Lévy apoyó, en parte, su hipótesis principal de que surgirá un Espacio del Conocimiento.

¿Cuál es el valor de una cuenta de Twitter que influye diariamente sobre cinco mil personas? ¿Cómo puede calcularse su valor si intransferible, no se puede vender, comprar, ni alquilar?  Es claro que tiene valor y este es proporcional a los conocimientos que comunica y adquiere el titular, pero quién lo financiaría para que dedicara sus energías a semejante tarea, qué rédito directo podría obtener. ¿Acaso los usuarios pagarían a voluntad o con un importe determinado tal como durante décadas pagaron por medios impresos?

Lévy intentó responder esta pregunta mucho antes de que existiera Twitter. En primer lugar definió al conocimiento como un saber práctico y como el conjunto de lo que cada uno sabe y, en ese sentido, acertó.

Sin embargo, el intento de Lévy por describir la economía del futuro constituye el punto más oscuro de su ensayo. En un momento, llega a sostener que los medios de producción serán socializados, pero lo hace al pasar, desde la abstracción extrema.

Lévy da a entender que en el futuro no se tratará de producir sino de vender y para ello será necesario producir vínculo social. Pero, en esa interpretación se está concibiendo a las mercancías como productos superfluos. Es difícil imaginar que el hombre no tendrá más necesidades básicas como comer y vestirse.

Finalmente, lo más interesante de su ensayo es que muestra cómo si existe una alternativa en el Ciberespacio, esta se caracteriza por una forma de construcción de abajo-arriba.

El concepto de que “el ejercicio de la ciudadanía se funde con la educación de la ciudadanía” y la idiosincrasia participativa de la Web 2.0, son claves para entender por qué motivo, los ciudadanos que tienen la posibilidad de votar y no lo hacen, habrían de comprometerse en la construcción de algo colectivo.

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Written by AZ

agosto 24, 2010 a 9:44 pm

Publicado en Uncategorized

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